Tras el paso de los participantes, decenas de manifestantes que decían ser integrantes del movimiento de los “chalecos amarillos”, pero que no llevaban su habitual chaquetilla fosforescente, intentaron levantar obstáculos y quemaron basura sobre la turística avenida parisina.
Los agentes antimotines trataron de dispersar con gases lacrimógenos a los manifestantes, algunos de los cuales llevaban los rostros cubiertos con pañuelos, máscaras o capuchas.
Un total de 180 personas fueron detenidas al margen del desfile militar antes de estos incidentes, anunció a la AFP la Prefectura de policía. Es la primera vez que los “chalecos amarillos” se manifestaron en los Campos Elíseos desde el 16 de marzo, cuando se produjo un nuevo auge de violencia de este movimiento social de protesta iniciado en noviembre a causa de un proyecto para aumentar el precio de los combustibles.
En la apertura del desfile, al bajar los Campos Elíseos a bordo de un vehículo militar abierto junto a su jefe de Estado Mayor, Macron, que encabezó por tercer año la fiesta nacional francesa desde su elección en mayo de 2017, recibió silbidos de los “chalecos amarillos” mezclados en la multitud, mientas que otros espectadores aplaudían.
“Aquellos que han querido impedir este desfile deberían tener un poco de vergüenza”, declaró, antes de los incidentes, el ministro del Interior, Christophe Castaner.
Macron y sus invitados europeos presenciaron el desfile desde un tribuna, en la plaza de la Concordia, en uno de los extremos de los Campos Elíseos. “Nunca, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Europa había sido tan necesaria. La construcción de una Europa de la defensa, vinculada con la Alianza Atlántica, de la que celebramos los 70 años, es para Francia una prioridad” y “constituye el hito de este desfile”, explicó el presidente francés.
Frente al caso Brexit y a unas relaciones transatlánticas un tanto debilitadas durante la era Donald Trump, Macron ha hecho de la Europa de la defensa uno de sus temas predilectos, al considerar que para el Viejo Continente es crucial incrementar su autonomía estratégica, complementaria a la OTAN.
