Fernández reconoció que no abordaron dos temas delicados para Francisco: la legalización del aborto, que el Mandatario defiende abiertamente, ni un eventual viaje del Pontífice a su país.
“No, no hablamos de aborto”, dijo el Mandatario. Sin embargo, en el comunicado que el Vaticano publicó tras la reunión se informó de que “se examinó la situación del país, con especial referencia a algunos problemas como la crisis económico-financiera, la lucha contra la pobreza, la corrupción y el narcotráfico, la promoción social” y también “la protección de la vida desde su concepción”.
El Mandatario sudamericano explicó que no quiso invitar oficialmente al Papa a visitar su país, al que no regresa desde que en marzo de 2013 fue elegido pontífice.
La visita de Francisco a su tierra natal es un argumento sensible, un verdadero enigma, que suscita todo tipo de conjeturas y divisiones.
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Contó que tanto él como el Papa tienen “una suerte de obsesión que es la unidad entre los argentinos”.
“La mayor presión sería enviarle una invitación”, explicó el Presidente. “El Papa es una figura trascendental, está mucho más allá de los argentinos, es de la humanidad”, agregó.
