TORONTO, Canadá (EFE). Halifax, la ciudad canadiense vinculada de forma permanente a la tragedia del Titanic, dijo ayer que los eventos programados para este fin de semana en conmemoración del centenario del naufragio servirán para que las nuevas generaciones recuerden a las víctimas.
“Estamos unidos para siempre al Titanic y a lo que pasó aquella terrible noche”, declaró el alcalde de Halifax, Peter Kelly.
Kelly se refiere a que las tareas de rescate y recuperación de las víctimas del naufragio en 1912 se lanzaron desde Halifax.
Poco antes de la medianoche del 14 de abril de 1912, el transatlántico Titanic, que realizaba su viaje inaugural desde Southhampton, en Gran Bretaña, hacia Nueva York, chocó contra un iceberg a unos 600 kilómetros de la isla de Terranova, lo que provocó un boquete en su casco.
Tres horas más tarde, el transatlántico se partió en dos. Sin suficientes botes salvavidas para todos los ocupantes de la embarcación, la compañía naviera White Line Star lo había calificado como imposible de hundir, 1.514 de los 2.224 ocupantes perecieron en las gélidas aguas del Atlántico.
Los afortunados supervivientes del desastre que ocupaban los botes salvavidas fueron recogidos pocas horas después por el buque Carpathia.
Pero desde Halifax, White Star Line, la empresa propietaria del Titanic, envió cuatro barcos canadienses para recuperar los cuerpos de las víctimas. “Nuestra comunidad está salpicada con recuerdos permanentes del Titanic, incluidos los tres cementerios que sirven como lugar de descanso final de las víctimas”, dijo.
Un buque MS Balmoral partió el domingo desde Southampton (Gran Bretaña) y ha seguido la misma ruta que el Titanic 100 años antes, continuará su viaje hacia Halifax, en primer lugar, y finalmente a Nueva York, donde llegará el 20 de abril, el destino final que el trágico transatlántico nunca alcanzó.
