Ubicado en una zona rehabilitada por los Juegos Olímpicos, en un edificio de cinco plantas, 26.000 m2 y 4,5 millones de litros de agua salada –equivalente a dos piscinas olímpicas–, AquaRío quiere ofrecer al público una sensación de inmersión total.
Con el tiempo, AquaRío también alojará un museo del surf, un centro de investigación para la reproducción de especies en vía de extinción, y un centro de buceo que permitirá nadar entre tiburones.