Entre los escollos que la consultora divisa para la economía, mencionó un piso sólido de inflación y, como consecuencia, un deterioro de la competitividad.
Al mismo tiempo, “como los precios internos en dólares son elevados y el público lo advierte, se instala la idea de que en algún momento habrá una devaluación y crece la demanda de dólares”, vislumbró el informe.
La sobredemanda de dólares condujo al Gobierno argentino a imponer desde octubre de 2011 controles cada vez más estrictos sobre el mercado de cambios y el comercio exterior, reseñó Finsoport.
La consultora, en contraposición “a la mirada triunfal” del Gobierno argentino, detalló que la recaudación fiscal creció 26% en los ocho primeros meses del año, mientras que en igual período de 2011 y 2010 los incrementos fueron del 33% y 32%, respectivamente.
“Es decir, los ingresos fiscales están aumentando menos que en los años previos y poco más que la inflación anual”, advirtió Finsoport.
“Todo esto lleva a la instalación de una burbuja, que irá creciendo con el transcurso del tiempo y que torna bastante poco efectiva la expansión del gasto como motor de la economía”, indicó la consultora.
