Los pasajeros de aerolíneas estadounidenses ya pueden conectarse en un 66 por ciento de las millas aéreas recorridas, contra un promedio mundial del 24 por ciento.
En Europa la adopción de servicios tierra-aire como los que existen en Estados Unidos es más complicada debido al número de países de la región, mientras que la tecnología de conexión por satélite es demasiado cara para vuelos cortos.
Además de permitir que los pasajeros contraten contenidos audiovisuales y música en sus dispositivos móviles conectados durante unas cuantas horas de vuelo, las compañías pueden usar la conexión para ofrecer reservas en restaurantes, compras u ofertas de hoteles en colaboración con otros socios y patrocinadores.
