A solo tres semanas de asumir el poder, Bachelet dio una señal del ritmo que quiere imponer a su mandato, y envió al Parlamento la primera de sus reformas estructurales, junto a la educativa y la constitucional, con las que quiere abrir un nuevo ciclo político en Chile.
El proyecto establece un alza gradual de los impuestos a las empresas de 20% a 25% al año 2017, y eliminar en 2018 el Fondo de Utilidades Tributarias (FUT), un instrumento para favorecer la inversión que permite a las empresas posponer el pago de impuestos sobre sus beneficios de forma indefinida si estos son reinvertidos.
El FUT, creado en 1984 por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), se ha convertido en la práctica en un “un camino para pagar menos impuestos” por parte de las grandes empresas y fortunas del país, según manifestó el secretario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría.