“Pero de la oscuridad y del fango se emerge con la fe que ayuda a encontrar la brújula entre las tinieblas, la mano de Dios, para redescubrir el amor y la verdad”, agregó.
Y se refirió al Dios que crea el mundo para ver al final que “todo es muy bonito”, dijo.
Todo ello, afirmó el Papa, “está en contradicción con el mal en este mundo, el sufrimiento, la corrupción (...) como si el diablo quisiera contaminar permanentemente la creación, para contradecir a Dios y pelear su verdad y su belleza”.
Tras la experiencia espiritual de estos días, el papa Benedicto XVI agradeció a la Curia por estos ocho años en lo que han llevado con él, “con gran competencia, afecto, amor, fe, el peso del ministerio petrino”.
Después, en su primera aparición luego de una semana de ejercicios espirituales, el Papa recibió en audiencia privada de poco más de media hora al presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, y a su esposa.
Benedicto XVI dijo a Napolitano, que rezará por Italia, le agradeció su amistad y expresó sus mejores deseos para el bien del país.
Último Ángelus
El Papa entrará hoy en la recta final de su Pontificado, que concluirá el 28 de febrero, con el que será su último Ángelus en la Plaza de San Pedro, donde se prevé que estarán presentes unas 200 mil personas.
El de hoy será entonces el último domingo en el que, al mediodía, Benedicto XVI se asomará a la ventana de su apartamento para rezar ante la multitud y saludar a los peregrinos en diferentes idiomas.
El próximo Ángelus estará por lo tanto a cargo del sucesor de Benedicto XVI.
Además de varios agentes vestidos de civil, mezclados entre los fieles y turistas, no se descarta que la plaza de San Pedro esté hoy bajo la atenta mirada de francotiradores.
