Esperada como un termómetro del fervor independentista en la región, la manifestación generó una guerra de cifras: 1,8 millones de asistentes según el ayuntamiento de Barcelona, del partido nacionalista catalán CiU del presidente Artur Mas, y entre 470.000 y 520.000 según la delegación del Gobierno español en Cataluña.
A las 17:14 precisas, en recuerdo de la caída de Barcelona en 1714 en manos de las tropas de Felipe V, quedó formada la gran V humana de once kilómetros de largo que se extendió por dos céntricas avenidas barcelonesas formando un mosaico gigante de la bandera catalana.
Este año se conmemora el 300 aniversario de la caída de Barcelona en manos de las tropas del rey Borbón Felipe V en 1714 durante la Guerra de Sucesión española, que puso fin a la autonomía de la región.
Artur Mas advirtió a Madrid que “es prácticamente imposible impedir para siempre” la consulta en Cataluña.
“Es absurdo pretenderlo y creo que el Estado español debe darse cuenta”, declaró .