Con procesión, recuerdan fatídica noche del hundimiento del Titanic

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Halifax se preparó para recordar a partir de anoche la tragedia del Titanic con dos grandes actos, una vigilia nocturna y una ceremonia en el cementerio en el que están enterradas muchas de las víctimas del naufragio. Las huellas de la catástrofe son claramente visibles en la ciudad canadiense, 100 años después del momento en que el navío británico chocó contra un iceberg en el medio del Atlántico, una de las desgracias marítimas más conocidas de la historia.

Las tumbas están colocadas de forma que recuerdan la proa de un barco e incluso en la parte frontal existe un amplio espacio vacío, que las separa del resto de lápidas, para representar la montaña de hielo flotante que acabó con el mito del barco insumergible.

Una de las tumbas más visitadas de Fairview Lawn es la del pequeño niño que hasta el año 2007 yació sin identificar y que ahora se sabe que contiene los restos de Sidney Leslie Goodwin, un niño inglés que viajaba en tercera clase junto con su familia que también pereció en el desastre.

A partir de las 19:30 hora local de ayer, una procesión encabezada por miembros de la Policía Montada de Canadá y un coche fúnebre tirado por caballos, y a la que se espera asistan miles de personas, recorrerá el puerto de la ciudad al que hace 100 años llegaron centenares de cadáveres de víctimas del naufragio.

La procesión llegará hasta el centro histórico de Halifax donde se ha establecido un escenario en el que actores y cantantes representarán la trágica historia de la lujosa embarcación que en su día se consideró insumergible.

A las 12:27 de la madrugada del domingo, el momento en el que llegó el último mensaje de auxilio del Titanic, los congregados mantendrán un minuto de silencio. Al mismo tiempo se lanzarán al cielo bengalas en recuerdo de las que la tripulación del transatlántico utilizó para marcar su última posición.

“Fue la primera de una serie de tragedias que forman parte de Halifax. Cinco años después del hundimiento del Titanic se produjo la explosión en el puerto del barco francés, que destruyó gran parte de la ciudad y mató a más de 2.000 personas. Y en 1998, el accidente del avión de Swissair”, explicó Kyla Friel, encargada de la coordinación de los eventos.

Una de las grandes metáforas

“Con todas las luces encendidas, a toda máquina hacia el desastre, mientras sonaba la música. Aquella noche inolvidable, el destino escribió en los altos costados de metal del barco la palabra condenación con dedos de hielo. El mundo ya no volvería a ser el mismo, ni la humanidad a confiar tan ciegamente en su orgullo. Hace un siglo que se hundió el Titanic, llevándose al húmedo abismo a la mayor parte de la tripulación y el pasaje, dejándonos mudos de asombro y ateridos de miedo. Era el Titanic la mayor construcción móvil que había creado el hombre, un coloso de la técnica forrado de altiva belleza y lujo, la apoteosis de la vanidad. Fue proclamado insumergible, sin recordar que ni Odiseo pudo retar impunemente a Poseidón, así que ni te digo los astilleros de Belfast y un capitán amable, pero sin carisma”, relata en su portal el diario español El País.