El presidente Correa, afirmó que ahora “son golpes de Estado no ortodoxos”, diferente, por ejemplo, al que ocurrió en Chile, contra Salvador Allende, en 1973, según un cable de la agencia EFE.
En esa oportunidad, a Allende lo reemplazó “el tristemente célebre Augusto Pinochet”, recordó Correa, y apostilló que, “gracias a Dios eso ya no es posible en nuestra América, y la derecha lo sabe, los poderes fácticos lo saben”.
“Por eso se disfrazan los golpes de Estado”, como el que Correa dijo pasó en su país el 30 de setiembre de 2010, cuando durante ese día se dio una protesta de policías, por temas salariales.
Esa protesta gremial, el Gobierno la calificó de intento de golpe de Estado desde el mismo inicio.
Las autoridades bloquearon todas las señales radiales y televisivas del país, monopolizando la transmisión de información a través de conductos oficiales.
Corre dijo que situaciones de desestabilización también se dieron contra el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez en 2002, contra el boliviano Evo Morales en 2008, el hondureño Manuel Zelaya en 2009 y contra el paraguayo Fernando Lugo en 2012.
En el Paraguay, el expresidente Lugo fue destituido por un procedimiento constitucional, al perder la base política que lo llevó al poder.
El propio Lugo había dicho que aceptaba el juicio político, que fue la medida que se le aplicó.
En Honduras, el Congreso destituyó al Presidente, cuando este insistió en aplicar una medida inconstitucional, y tras una sentencia de la Corte Suprema.
Según Correa, “los cinco golpes de Estado que ha habido en el siglo XXI en América Latina son todos contra gobiernos de izquierda”. Eso “no es coincidencia”, sino “son nuestras élites (grupos poderosos), con su sentido tan reducido sobre democracia”, afirmó el mandatario.
“La mayoría, gobiernos del ALBA. ¿Ustedes creen que eso es coincidencia? Luchamos contra fuerzas tremendamente oscuras”, aseguró Correa tras insistir en que aún subsisten intereses desestabilizadores en la región.