Cristina Fernández se recupera sin definición sobre su convalecencia

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La presidenta argentina, Cristina Fernández, evolucionaba ayer satisfactoriamente de su operación, aunque no se han desvelado las condiciones de su convalecencia, mientras asume protagonismo su cuestionado vicepresidente, Amado Boudou, en plena campaña para las legislativas de final de mes. La mandataria se encuentra bajo estricto control médico.

BUENOS AIRES (EFE). Fernández se recupera “sin complicaciones” y comenzará hoy mismo una dieta oral bajo “estricto control médico”, según un escueto informe oficial, que no arroja luces sobre los detalles de su recuperación.

La mandataria “ha descansado muy bien toda la noche”, “está muy bien y les manda un beso a todos los argentinos”, apuntó el portavoz de la Casa Rosada, Alfredo Scoccimarro.

El funcionario no admitió preguntas cuando anunció el breve parte médico a las puertas del hospital universitario de la Fundación Favaloro, de Buenos Aires, donde fue intervenida el martes la presidenta y donde decenas de simpatizantes recibieron la noticia con aplausos y vítores.

Pero, un día después de la intervención, no hay detalles sobre el tratamiento que recibe la jefa de Estado, si se mantiene en cuidados intensivos, cuánto puede durar su estancia en el hospital o si, como se anunció antes de la operación, debe mantener reposo al menos durante un mes.

La falta de información oficial sobre la enfermedad de la presidenta y las circunstancias en que se produjo el traumatismo craneal que derivó en su operación ha disparado las especulaciones sobre su recuperación, en un momento especialmente complejo para el oficialismo tras el varapalo sufrido en las primarias del pasado agosto, una suerte de ensayo de las legislativas del próximo día 27.

La asunción del vicepresidente Boudou como máxima figura formal del Gobierno en ausencia de Fernández tampoco ayuda al oficialismo.

La pésima imagen de Boudou, por sus presuntos vínculos con escándalos de corrupción y su frivolidad, se ha convertido en una pesada carga para el kirchnerismo en plena campaña y ha llevado al Gobierno a cerrar filas en su defensa para dar una imagen de normalidad y frenar las críticas de la oposición.

No obstante, analistas consultados por Efe coinciden en que el papel del vicepresidente se limita a una representación protocolar mientras que las decisiones del día a día seguirán tomándose en el reducido círculo que rodea a Fernández, integrado, entre otros, por el secretario legal y técnico de Presidencia, Carlos Zannini.

Zanini, en el cargo desde el inicio de la gestión del fallecido expresidente y esposo de la mandataria, Néstor Kirchner (2003-2007) , es conocido como el “intérprete de la voz de la jefa”. Mientras Cristina convalece, la consigna gubernamental es respaldar públicamente a Boudou y dar sensación de rutina y normalidad.