Los defensores de la prolongación, con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, a la cabeza, aseguran que se han hecho grandes avances y que ahora se necesita más tiempo para analizar nuevas propuestas y detalles técnicos.
Pero los críticos de ambas partes tendrán ahora argumentos para poner en duda el mero sentido de este diálogo al no haber resultados concretos en más de un año de contactos.
Trita Parsi, un destacado analista sueco de origen iraní, considera que la decisión de extender la negociación “es muy arriesgada”, porque hay “peligros desde ambas partes”.
La decisión de extender las negociaciones siete meses fue anunciada ayer en Viena por los ministros de Exteriores involucrados: Irán, por una parte, y el Grupo 5+1 por otra (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania).
Similar a la opinión de Parsi es la de Kelsey Davenport, directora de no proliferación del laboratorio de ideas “Arms Control Association”, con sede en Washington.
“Está muy bien oír que hubo avances en los asuntos más complicados hasta ahora, pero una extensión larga abre la posibilidad a los críticos para poner medidas en marcha que hagan descarrilar los avances y sabotear las conversaciones”, advierte.
“Kerry defiende con vehemencia que el acuerdo interino (firmado hace un año en Ginebra) funciona, que los negociadores ven avances y que un buen acuerdo es el único modo para resolver este bloqueo”, explica.
“Sin embargo, este tiempo adicional da a los críticos la oportunidad de destruir el progreso hecho hasta ahora”, concluye.
Según el acuerdo nuclear pactado en Ginebra, que fijó el marco de la negociación actual, Irán seguirá recibiendo durante los próximos meses algunos fondos congelados a cambio de mantener suspendidas las partes más delicadas de su programa nuclear.
Se trata de unos 700 millones de dólares mensuales, a los que Teherán podrá acceder durante el periodo de la nueva prórroga.
Pero si no llegan pronto verdaderos alivios a los problemas económicos que sufre Irán debido a las sanciones, los más conservadores y radicales en la República Islámica pondrán en aprietos al presidente Hasán Rohaní, considerado un moderado, opina Parsi.
“Para que Rohaní no sea atacado, necesita un beneficio económico tangible desde el principio, para poder mostrar a su población que esto es un buen acuerdo. Si eso no sucede, lo van a atacar”, concluye el analista.
Precisamente el ritmo en el levantamiento de las sanciones, de forma inmediata, como defiende Irán, o gradual, como quieren las potencias, es uno de los puntos que generan más diferencias entre ambas partes.
Por su parte, Davenport estima que “la extensión da a las partes más tiempo para alcanzar un acuerdo (...) Sin embargo, también da a los críticos una oportunidad para acabar con el progreso hecho”.
Ambos analistas no creen que un acuerdo sea imposible, aunque coinciden en que ahora será más difícil de alcanzar.
