CARACAS (Reuters). Las largas filas de compradores ofuscados por la escasez de carne, pollo, jabón, azúcar, harinas de maíz y trigo, margarina, arroz y el codiciado papel para el baño se han multiplicado por todo el país.
La escasez en el último trimestre fue del 20 por ciento promedio, informó el Banco Central tomando en cuenta un índice que mide la disponibilidad de bienes y servicios.
Pero, según el propio ente emisor, en algunos alimentos básicos las fallas incluso triplican el índice general.
La situación ha escalado a tal punto que Maduro invitó a su mesa al multimillonario Lorenzo Mendoza, presidente de alimentos Polar, la mayor empresa privada del país que el fallecido Hugo Chávez amenazó durante años con expropiar y a cuyo líder acusó de conspirar contra “el proceso”.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Por primera vez en años, los pasillos del Ministerio de Finanzas se han llenado de hombres de negocios con propuestas para revertir las medidas socialistas del Gobierno, que han mermado drásticamente la productividad desde hace una década.
“Estamos en una fase de mucho acercamiento con el sector privado sin dejar de atender la nueva economía socialista. Podemos crecer, todos creciendo”, reconoció el nuevo ministro de Finanzas, Nelson Merentes, quien es visto como un técnico del ala pragmática del chavismo con capacidad para rehabilitar los puentes con el sector privado tras años de hostigamiento oficialista.
Una odisea
Pero, mientras las conversaciones avanzan, para el venezolano promedio ir al mercado sigue siendo una odisea, obligados a recorrer varias tiendas, estar atentos a la llegada de un producto o pagar hasta cuatro veces más en el comercio informal.
“Lo más difícil de conseguir es azúcar, pollo, harina de maíz, aceite y leche, que tenía más de dos meses que no la compraba”, dijo Víctor Cortés, un obrero en la puerta de un supermercado en Caracas.
La escasez ha puesto más leña en el fuego de la inflación, que se ha disparado ante la alta demanda y la pobre oferta, aunado al efecto cascada de la devaluación del bolívar sobre una economía dependiente de las importaciones que en 2012 sumaron un récord de casi 60.000 millones de dólares.
En los últimos 12 meses, los precios al consumidor se han disparado un 29,4 por ciento, la inflación más alta de la región.
Ni siquiera el carisma y la retórica de Hugo Chávez pudieron mitigar el descontento de la población ante el brote de desabastecimiento del 2007, cuando la falta de alimentos básicos fue uno de los factores que contribuyeron a su derrota electoral en un referendo sobre su reelección.
