Guantánamo retiene a muchos prisioneros sin pruebas ni juicio

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WASHINGTON (AFP). “¡Libérenlos, envíenlos a casa o llévenlos ante la justicia!”, es el grito de alarma de 150.000 firmantes de una petición a Barack Obama de que ponga fin al calvario de más de la mitad de los detenidos en la base militar estadounidense de Guantánamo, encerrados desde hace más de una década y sin proceso.

Esos hombres condenados a una detención por tiempo ilimitado y sin proceso intentan llamar la atención de su situación a través de una huelga de hambre.

“He perdido toda esperanza”, asegura el afgano Obaidula, cuyo testimonio ha sido desclasificado el viernes. “Estoy detenido en Guantánamo desde hace cerca de once años ahora y sigo sin conocer mi destino”.

El ayuno es seguido por 100 de los 166 presos, según las autoridades de la prisión.

Y “no es necesario hacer ningún cálculo para constatar que los detenidos que juegan con la muerte no son   combatientes enemigos, ni sospechosos de terrorismo, ni militantes ni ninguna de esas expresiones que provocan miedo”, estima la revista New Yorker en un editorial.

Ochenta y seis de los 166 detenidos recibieron “una aprobación (de las autoridades norteamericanas) para ser transferidos”, algunos hace cinco años. “Eso indica que 52% de los presos está calificado para ser liberado”, declara Clive Stafford Smith, abogado de quince presos.

¿Por qué estos hombres aterrizaron en esta “tierra de nadie”, según la expresión del propio Barack Obama? “Simplemente fueron atrapados en Afganistán o en Pakistán y vendidos a los norteamericanos”, explica Smith.

Entre los 80 prisioneros restantes (de los 166), unos cuarenta no pueden ser llevados ante la justicia por falta de pruebas. Lo que quiere decir que apenas 5% de los detenidos que pasaron por Guantánamo serán finalmente juzgados. “Guantánamo es un gigantesco fracaso”, concluye Smith.