Sesenta y tres años después del inicio de aquel enfrentamiento, el actual hombre fuerte de Corea del Norte declaró ayer que su país se encuentra “en estado de guerra” con su vecino del sur.
Dicha situación ocasiona temor a que se genere de nuevo una guerra que puede involucrar a otros países más y ocasionar graves perjuicios internacionales.
Por dicha razón, repudiaron la determinación asumida por Kim Jong-un, gobernantes de países como Alemania, Australia, Inglaterra, Francia, Rusia y China, mientras que muchos otros de Latinoamérica y de otras zonas hacen sus reclamos en el mismo sentido y además piden que haya diálogo y cordura para evitar que se produzcan actos bélicos.