“Keynes propondría dar vitaminas al paciente, no sangrarlo”, asegura este profesor emérito de Economía Política en la Universidad británica de Warwick.
El historiador británico está seguro de que “Keynes sería muy crítico con la austeridad” y abominaría de las “erróneas” políticas impuestas por los “acreedores” de la deuda de los países del sur de la zona euro, es decir, los bancos y el Gobierno alemán.
Para Skidelsky la austeridad es como las viejas aplicaciones medicinales que trataban a los pacientes para sacarles la “sangre podrida” y acababan por matarles.
Y “España está siendo sangrada en este momento”, aunque lo que necesita son “estímulos y vitaminas” para recuperarse, afirmó.
