La “católica Irlanda” decide sobre matrimonio homosexual

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Los irlandeses votaron ayer en el referendo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, una reforma que medirá la vigencia del poder de la Iglesia Católica. Los colegios electorales se cerraron a las 22:00 (21:00 GMT) y los resultados no se conocerán hasta hoy por la tarde. La participación llegó al 60%.

DUBLÍN (AFP). Más de 3,2 millones de irlandeses tenían derecho a voto y la misión de responder a la pregunta de si deseaban añadir un artículo a la Constitución irlandesa que dice: “el matrimonio puede ser contratado de conformidad con la ley por dos personas, sin distinción de sexo”.

La emisora pública de radio y televisión RTE dijo que la participación había sido alta, más propia de unas elecciones generales que de un referéndum, en torno al 60% en algunos lugares.

En caso de ganar el sí, sería el primer país del mundo en aprobar en referéndum el matrimonio homosexual, algo que antes probaron Croacia y Eslovenia, sin éxito.

Según los últimos sondeos, el sí va con ventaja, aunque la distancia respecto al no se ha reducido en los últimos días.

“Podemos lograr el derecho a casarnos el 22 de mayo, y nos quitará un gran peso de encima a nosotros y a todos los que nos quieren; será una liberación para nosotros y un hito en la historia de creciente tolerancia de Irlanda”, escribió el escritor irlandés Colm Toibin, homosexual, en un artículo en el diario The Independent.

Toibin recordó en su escrito a su colega y compatriota Oscar Wilde (1854-1900), que fue condenado a dos años de cárcel por homosexual y murió prácticamente exiliado en París.

Fuera de la casa donde Wilde residió de niño, en la plaza Merrion del centro de Dublín, había ayer dos carteles pidiendo el sí.

“Tengo un hijo de tres años y si algún día en el futuro me pregunta qué voté, la única respuesta que me haría feliz es decir que voté sí”, explicó Rowland Crawte, de 37 años, cerca de la casa de Wilde.

La campaña del no ha mantenido un perfil más bajo, hasta el punto de que muchos de sus activistas rechazaron hablar con la prensa. Rachel Stanley, de 60 años, dijo que votó en contra para “proteger el matrimonio y la estabilidad de los niños”.

“Espero que no me emplumen con alquitrán por lo que estoy diciendo”, añadió. Stanley se hizo eco del argumento central de quienes se oponen a la medida, y es que la enmienda constitucional facilitaría todavía más a las parejas homosexuales adoptar o tener hijos, cuando de hecho ya es posible.

Muchos emigrantes irlandeses volvieron a casa para votar, como los 30 que llegaron en barco al puerto de Dublín desde Gran Bretaña ataviados con camisetas del sí, globos y pancartas.

“Fue un viaje de siete horas para nosotros, aunque en realidad el periplo empezó mucho antes de que yo naciera”, dijo Dylan Haskins, de 27 años, uno de ellos.

La consulta tiene lugar 22 años después de la despenalización de la homosexualidad en un país donde la influencia de la Iglesia Católica, aunque en declive, sigue siendo importante.

“El matrimonio debe reservarse a la relación única y complementaria entre un hombre y una mujer, que es la única que hace posible la generación y educación de los hijos”, dijeron los obispos católicos de Irlanda.