“No solo lo dice la Iglesia Católica. El gran rabino de Francia lo manifestó en un razonamiento de sentido común: no se trata, en realidad, de una discriminación injusta para los homosexuales, ya que se debe y se puede garantizar de otras formas”, observó.
“La cuestión es admitir que un marido y una esposa están públicamente protegidos como tal, y que los hijos que vienen al mundo pueden saber, y saben que tienen un padre y una madre”, según el jesuita.
“Resumiendo, se trata de preservar una visión de las relaciones humanas donde hay un reconocimiento público de que el matrimonio monógamo entre un hombre y una mujer es una conquista de la civilización”, agregó.
El diario del Vaticano, Osservatore Romano, pidió el viernes pasado un “debate adicional” ante la “revolución antropológica” que anuncia la legislación del matrimonio homosexual, que estaría asociado a una eventual adopción.