La muestra espera atraer a entre 8 y 10 millones de personas hasta el próximo 12 de agosto.
Paraguay hizo hincapié en su gran riqueza hidroeléctrica, mostrando impresionantes fotografías de Itaipú y Yacyretá, presidiendo su pabellón.
Asimismo, se muestra un mosaico con imágenes de representativas artesanías paraguayas, como ñandutí, ao po’i, filigrana de plata, cerámica.
El pabellón de Argentina, uno de los cuatro países latinoamericanos que cuentan con un recinto propio, es un espacio amplio y diáfano que integra en el diseño de las paredes y en las luces el concepto de movimiento al emular una gran ola, algo que obedece al lema de la Expo “Por unos océanos y costas vivos”.
Sin embargo, lo que más ha impactado hasta ahora al público en este pabellón de 900 metros cuadrados son los seis espectáculos de tango en vivo diarios que se ofrecen en su interior, indicaron a Efe responsables del recinto.
Por su parte, Uruguay presenta un recorrido simbólico por sus doce faros a lo largo de más de 600 kilómetros de costa, que se complementa con un vídeo de cinco minutos sobre el litoral del país y un local que ofrece, entre otras especialidades culinarias típicas, chivitos (emparedados de carne) y mate.
“Tenemos dos objetivos: mostrar lo que hace Uruguay para conservar el medio ambiente y exponer nuestra convivencia con el mar en temas como el cuidado de las costas y el entorno”, aseguró a Efe Victoria Vera, directora de relaciones públicas de este recinto de 580 metros cuadrados y 2 millones de dólares de presupuesto.
El pabellón de Perú, inaugurado el sábado por el presidente Ollanta Humala abarca un espacio de unos 450 metros cuadrados y maneja un presupuesto de unos 900.000 dólares, uno de los más ajustados de la muestra, presenta también una variada oferta gastronómica.
El de México, el cuarto país de América Latina con pabellón independiente, sigue en construcción. Los otros países de la región representados son: Colombia, Ecuador, Guatemala, El Salvador, Honduras, República Dominicana y Panamá y Nicaragua.
