Wong se declaró culpable de desacato por no haber respetado una orden judicial para evacuar un campamento levantado durante las manifestaciones en la excolonia británica.
Estaba en libertad bajo fianza a la espera de un juicio de apelación sobre su condena a seis meses de prisión por otro delito relacionado a las protestas.
Raphael Wong, otro activista, fue condenado a cuatro meses de prisión.
Las causas abiertas contra los líderes del movimiento de los “paraguas” son interpretadas como una nueva muestra de la creciente injerencia de Pekín en los asuntos internos de Hong Kong, una actitud que violaría el principio de “Un país, dos sistemas” que prevaleció en la retrocesión del territorio a China en 1997 por los británicos.
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El movimiento de 2014 supuso un desafío sin precedente para Pekín. Miles de personas se manifestaron en Hong Kong por más de dos meses para reclamar un verdadero sufragio universal de cara a la elección del jefe del Ejecutivo local, en contra del sistema actual que prevé que sea designado por un comité afín a China. Pero Pekín no retrocedió y los dirigentes del movimiento fueron inculpados de diversos delitos por su papel en las protestas.
Las protestas dieron lugar al nacimiento de un movimiento que reclama la autonomía de Hong Kong o incluso su independencia.