Los países de la primavera árabe se sumen en período de inestabilidad

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La sangrienta represión en Egipto, la guerra civil en Siria o el bloqueo político en Túnez muestran que la primavera árabe desembocó en una etapa de violencia que amenaza con intensificarse ante la falta de madurez de las nuevas clases dirigentes, según los expertos.

DUBÁI (AFP).“Los países árabes entran en un período de turbulencias y de cambios que, probablemente, debería ver más violencia interior, polarización y competencia regional”, considera Emile Hokayem, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de París.

En Egipto, casi 900 personas, en su mayoría manifestantes que apoyaban al derrocado presidente Mohamed Mursi, murieron en seis días y la espiral de violencia se aceleró el lunes con la muerte de 25 policías en un atentado en la inestable península del Sinaí.

La crisis ya eliminó casi todas las conquistas del levantamiento contra Hosni Mubarak en 2011, especialmente “el multipartidismo, con la entrada de los islamistas en política y las primeras elecciones democráticas”, señala Sophie Pommier, profesora del Instituto de Estudios Políticos de París.

“Egipto va hacia el fracaso. Los actores son incapaces de compromiso político”, considera esta especialista en Egipto.

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El jefe del ejército y nuevo hombre fuerte de Egipto, el general Abdel Fatah al Sisi, anunció el domingo que su país no cederá ante los “terroristas” y el guía supremo de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie, fue detenido ayer. “Si se disuelve la cofradía (de los Hermanos Musulmanes), se cruza la línea roja”, asegura Pommier.

“La gran cuestión es saber si la comunidad internacional repetirá también sus errores por miedo al islamismo o dará un golpe sobre la mesa indicando a los militares que nadie más es víctima de este tipo de estrategia”, analiza.

Para Hokayem, los levantamientos en el mundo árabe “mostraron la inmadurez política de las principales facciones políticas”, como refleja la breve experiencia de los Hermanos Musulmanes en el poder en Egipto, donde apartaron a los segmentos de la sociedad con los que deberían haber contado.

Más crítica es la situación en Siria, país en el que, según la ONU, la violencia dejó más de 100.000 muertos y cerca de 2 millones de refugiados desde marzo de 2011, cuando comenzó una revuelta popular que, frente a la represión del régimen de Bashar al Asad, se transformó en una guerra civil.

Libia también tiene dificultades para recuperar la estabilidad.