Maduro, de 50 años, había sido nombrado tras la reelección de Chávez como vicepresidente y ratificado al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, cargo que ocupa desde mediados de 2006, poco antes de que el mandatario fuera reelegido en la Presidencia para su segundo mandato.
Previamente, este exconductor de autobús y dirigente sindical de trato amable había sido presidente de la Asamblea Nacional (2005-2006), aunque su actividad parlamentaria arrancó como diputado en 1999, como miembro del Movimiento Quinta República (MVR), fundado por Chávez.
“Miren dónde va Nicolás, el autobusero Nicolás. Era chofer de autobús en el metro, y cómo se han burlado de él”, dijo Chávez al nombrarlo en el nuevo cargo.
Su nombre ha ido sonando cada vez con más fuerza como posible sucesor de Chávez desde que al Mandatario le detectaron cáncer.
Al inicio de la crisis de salud, a Maduro le tocó anunciar que el Presidente había sido operado de un “absceso pélvico” , y luego lo visitó frecuentemente en La Habana durante sus tratamientos médicos.
Maduro es considerado del ala moderada del círculo más próximo al Presidente venezolano, a diferencia de otros estrechos colaboradores como Diosdado Cabello, el otro nombre que sonaba con fuerza, un exmilitar que participó en el fallido golpe de Estado que Chávez encabezó en 1992 y quien es actualmente presidente de la Asamblea Nacional.
El politólogo Ricardo Sucre destaca las cualidades de Maduro: “No es ruidoso verbalmente” y “pareciera ser una persona, con la naturaleza de canciller, dispuesta al diálogo”.
Opción de los Castro
“Además es la opción de los (líderes cubanos Fidel y Raúl) Castro”, agrega este profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
De la misma opinión es la historiadora Margarita López Maya, quien destaca “la fidelidad” de este político de físico portentoso, que se ha posicionado como “el mejor vocero” internacional del gobierno de Chávez.
Como canciller, Maduro adoptó al pie de la letra el discurso “antiimperialista” del Presidente, hostil a EE.UU., así como la defensa de los regímenes de Siria o del fallecido líder libio Muamar Gadafi.
El pasado mes de junio, Maduro fue acusado por el Gobierno de Paraguay de “injerencia” , por haber arengado supuestamente a los comandantes militares para evitar la destitución del presidente Fernando Lugo en un juicio político en el Congreso.
A la vez, participó en los procesos de integración regional impulsados por Venezuela en los últimos años, como la Celac, así como en las negociaciones con los nuevos socios político-económicos de Venezuela, como China y Rusia.
En los últimos meses, durante la convalecencia de Chávez, el canciller adoptó un papel más protagónico en la diplomacia venezolana, reemplazándolo en citas internacionales, como la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena (Colombia) en abril.
