Nobel de Física a los descubridores de las claves ondas gravitacionales

Tres estadounidenses recibieron ayer el Premio Nobel de Física por haber confirmado la existencia de ondas gravitacionales, una predicción de las teorías de Albert Einstein y una revolución que nos acerca al corazón del origen del universo.

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ESTOCOLMO (AFP). Un siglo después de que Albert Einstein enunciara los principios de estas ondas en su teoría general de la relatividad de 1915, los astrofísicos Rainer Weiss (85 años), Barry Barish (81) y Kip Thorne (77) volvieron a “sacudir el mundo”, según Göran Hansson, secretario general de la Academia de Ciencias.

Las ondas gravitacionales son el resultado de violentos eventos galácticos, como el choque de agujeros negros o la explosión de estrellas masivas, y pueden revelar eventos que ocurrieron millones de años atrás.

La primera detección directa de ondas gravitacionales tuvo lugar en septiembre de 2015 en el LIGO (Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser, en español) donde trabajaban los tres laureados.

En 1984, Thorne y Weiss crearon el LIGO en el prestigioso Instituto de Tecnología de California (Caltech), que ha recibido 18 premios Nobel. Barish se unió a ellos en 1994 y ayudó a finalizar el proyecto del observatorio, donde hoy en día colaboran más de 1.000 investigadores de 20 países.

La primera observación directa de las ondas gravitacionales fue el resultado del choque de dos agujeros negros ocurrido a unos 1.300 millones de años luz de distancia. 

“Aunque la señal era extremadamente débil cuando llegó a la Tierra, ya prometía una revolución en la astrofísica.

Viajan a la velocidad de la luz

Las ondas gravitaciones son minúsculas y casi indetectables, ya que interactúan de forma muy débil con la materia y viajan a través del universo a la velocidad de la luz, sin que nada las detenga.

Las ondas afectaron la dimensión de los aparatos de detección en una diezmilésima parte del núcleo de un átomo de hidrógeno.

“El logro del proyecto LIGO fue utilizar un par de gigantescos interferómetros láser para medir un cambio miles de veces menor que el núcleo de un átomo, mientras las ondas gravitacionales atravesaban la Tierra”, añadió.

“Si pudiéramos oír todas las ondas y no solo las más fuertes, el universo entero estaría lleno de música, como pájaros gorjeando en un bosque, con más ruido aquí y menos allá”, dijo la Academia de Ciencias.

Rainer Weiss recibirá la mitad del premio de nueve millones de coronas suecas (equivalente a 1,1 millones de dólares), mientras que Barry Barish y Kip Thorne se reparten en partes iguales la otra mitad.

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