El sospechoso, que estaba a punto de ser despedido de su trabajo, declaró dos veces a su empleador: “Soy el Joker (o sea el Guasón, uno de los villanos de la serie Batman), voy a cargar mis fusiles y disparar contra todo el mundo”.
Alertada por el contenido de las amenazas, la Policía allanó el domicilio del sospechoso, donde halló 25 armas de fuego, entre ellas pistolas semiautomáticas y cargadores de gran capacidad, como los utilizados en la matanza en el cine de Aurora.
Por otra parte, un incendio en un complejo de cines de la ciudad mexicana de Guadalajara obligó a desalojar a unas 800 personas que asistían al estreno, la madrugada de ayer, de la misma película “Batman: El Caballero de la Noche”, informaron los bomberos.
El consumo de drogas visto desde las cloacas
PARÍS (AFP). Más infalible que las aduanas y menos aleatorio que los cuestionarios, el análisis de las huellas de drogas en las aguas residuales ofrece una fotografía bastante fiel del consumo de cocaína, éxtasis o cannabis en una ciudad, estima un estudio europeo.
Los investigadores rastrearon los marcadores urinarios de varias drogas –cocaína, éxtasis, anfetaminas, metanfetaminas y cannabis– y compararon los índices por habitante entre las ciudades.
“Nuestro enfoque da resultados fieles y fiables sobre el total de drogas consumidas”, estimó el director de la investigación.
Los lembas, judíos negros de África del sur
GUTU, Zimbabue (AFP). Son negros, no hablan hebreo y no tienen sinagoga, pero los lembas, diseminados por el sur del continente africano, se consideran judíos desde hace siglos, una convicción hoy corroborada por análisis de ADN.
Esta comunidad de 70.000 miembros, cumple escrupulosamente con los preceptos: no comen cerdo, siguen las reglas alimenticias de los rituales “casher” y todos los hombres están circuncidados.
Los lembas se describen como oriundos de una zona correspondiente al Yemen de la actualidad, de donde habrían llegado con una réplica del Arca de la Alianza, llamada “ngoma lungundu”, desde entonces perdida.
Pero fue necesario esperar hasta finales de los años 90 para que los análisis de ADN encontraran en ellos un marcador genético propio de los descendientes de una casta de sacerdotes judíos de la época de Moisés, los Cohen, demostrando su pasado judío.
“Intentamos decir en todas partes quiénes éramos, pero nadie nos creía. Ahora, la ciencia ha demostrado que decíamos la verdad”, comenta exultante Perez Hamandishe, un miembro de esta comunidad.
