“Honestamente, estamos más preocupados por la calidad del acuerdo que por el reloj”, resumió la situación la portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Marie Harf.
“Sabemos que el tiempo no hará más fácil tomar las difíciles decisiones. Por eso seguimos negociando ”, precisó en un comunicado.
EE.UU., China, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania, el llamado Grupo 5+1, negocia con Irán desde hace 20 meses para llegar a un acuerdo que limite su programa atómico de forma que no pueda fabricar armas.
Todos los ministros de Exteriores de estos países, menos los de EE.UU., Irán y Alemania, se han marchado de Viena con la promesa de regresar en los próximos días.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, que coordina el trabajo del G 5+1, aseguró que la negociación está en su momento más “delicado” e insistió en que ahora es el tiempo de llegar a un acuerdo.
Pese las críticas que llegan a Viena desde los “halcones” en Estados Unidos y también desde el gobierno de Israel, que no confían en las intenciones de la República islámica, las partes están empeñadas en hacer todo lo posible para alcanzar ese acuerdo, ignorando una y otra vez sus propios plazos estipulados.
Las delegaciones, con sus cientos de diplomáticos y expertos, se encuentran en Viena desde el pasado 26 de junio, entonces con el objetivo de llegar a un acuerdo en cinco días.
Pero ante la imposibilidad de superar las últimas diferencias, ese plazo fue alargado por siete días, hasta ayer.
Los principales actores de este drama diplomático, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y su homólogo iraní, Mohamed Yavad Zarif, están en Viena desde hace doce días y se han reunido una docena de veces, a solas o en grupos más amplios.
