La expedición científica rusa, que incluía a expertos en botánica, zoología y oceanografía, llegó a la conclusión de que debido a la reducción de la superficie de la capa de hielo y a que se derrite cada vez más temprano, “las condiciones para la vida animal y vegetal son ahora más benignas” en la región del mar de Bárents.
“Lo que aún no sabemos es si la presencia en el Ártico de fauna y flora desconocida para estas latitudes se debe al ya conocido calentamiento global temporal o a un cambio climático más duradero”, matizó.
En particular, Gavrilo se ha topado con cuatro especies de pájaros inusuales para el archipiélago –gaviotas de Sabine, págalo grande o escúa, el pato marino de cola larga y varios tipos de andarríos–, además de tres nuevas clases de mosquitos y ballenas fin.
“Se trata de ballenas sureñas. Las corrientes de agua caliente se dirigen al norte y las ballenas simplemente siguen a los organismos de los que se alimentan.
“Ciertos tipos de gaviotas y los osos polares son los que más sufren por el derretimiento cada vez más prematuro. En concreto, los osos son malos cazadores en tierra firme”, dijo.
Según Gavrilo, no cabe duda de que la reducción de la capa de hielo ártica durante los últimos 10-20 años es una “anomalía”.
