Gran cantidad de líderes y donantes acudieron a la ceremonia, pero Francia –aliado del gobierno de Ruanda previo al genocidio– no participó después de que el entonces rebelde y ahora presidente, Paul Kagame, renovase las acusaciones de la “participación directa” de París en los asesinatos.
Francia ha reconocido errores en sus relaciones con Ruanda, pero ha rechazado repetidamente las acusaciones de que entrenó a milicias para tomar parte en la masacre, y los comentarios de Kagame desencadenaron ayer una nueva ola de indignación en París.
Algunos entre la multitud en Kigali se vieron superados por la emoción al escuchar el testimonio de un sobreviviente y tuvieron que ser sacados del estadio. Muchos ruandeses perdieron familias enteras a manos de asesinos equipados con armas, machetes y latas de gasolina.
Un minuto de silencio se vio interrumpido por los gritos de docenas de sobrevivientes. “No debemos dejar de pronunciar las palabras ‘nunca más’ una y otra vez”, dijo Ban Ki-moon, a la multitud.