Partidos políticos de Brasil, afectados por corrupción

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Los partidos políticos con mayor representación en el Congreso de Brasil están afectados por denuncias de corrupción destapadas por la causa judicial Lava Jato. Una de ellas el PMDB, del mandatario Michel Temer; y el PT del expresidente Lula. El director del grupo Odebrecht asegura que el 75% de las campañas electorales tuvieron financiación ilegal.

BRASILIA (AFP, EFE). Según el testimonio del Marcelo Odebrecht, unas 14 agrupaciones políticas están afectadas, entre las cuales las más salpicadas son el Partido de los Trabajadores (PT), de Lula y Rousseff; el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de Cardoso, y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), del actual mandatario Michel Temer. Todos recibieron fondos provenientes de las sobrefacturaciones de obras de Petrobras.

Odebrecht está preso desde 2015 y condenado a 19 años y 4 meses de cárcel por los millonarios desvíos destapados en Petrobras.

El Tribunal Supremo a partir de lo narrado por los exdirectivos de la constructora estiman que repartieron a los partidos políticos unos 145 millones de dólares.

Entre los investigados, también están ocho ministros del Ejecutivo del presidente Michel Temer y más de 70 parlamentarios de más de diez partidos políticos. Esquema de blanqueo

Tres años después de que la policía irrumpiera en una gasolinera brasileña siguiendo el rastro de negocios ilegales de cambio, la operación “Lava Jato” (lavadero de autos) se convirtió en uno de los mayores casos de corrupción de la historia, con ramificaciones en países de América Latina.

Buena parte del éxito de la operación se debe a las “delaciones premiadas”, acuerdos entre la Justicia y los investigados para obtener confesiones a cambio de una reducción de sus condenas.

Las constructoras se cartelizaron para eliminar la competencia por las obras de Petrobras, en connivencia con directivos de la estatal, que a su vez eran designados por políticos para recaudar ilegalmente. Los excedentes de las sobrefacturaciones eran transferidos como sobornos a partidos y políticos. Luego, operadores del mercado de cambio gestionaban los pagos y blanqueaban el dinero sucio.