“Yo quería el original, pero es que la versión en ruso también se ha esfumado. Después de estampar mi firma en el documento, este fue entregado al encargado de protocolo de la Cancillería bielorrusa”, indicó.
El expresidente del Parlamento bielorruso, que con la desintegración de la URSS se convirtió en el primer jefe de Estado bielorruso, recuerda que él mismo hizo varias copias y las repartió entre las principales estructuras de poder de la República.
Sea como fuera, una vez superada la sorpresa inicial, Shushkévich descarta que este incidente “pueda tener alguna secuela jurídica en relación con la desaparición de la URSS” como Estado de derecho.
El último dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Mijaíl Gorbachov, tampoco pudo eludir hablar el sábado sobre este asunto con ocasión de su 82 cumpleaños.
“¿De verdad? Interesante. Pues, entonces hay que restablecer la URSS. Si los documentos del Acuerdo de Bielovézhskaya Puscha ya no existen de verdad y hay que restaurar lo que había, estoy dispuesto a regresar”, dijo en tono de broma al diario Komsomólskaya Pravda.
Ya más serio, Gorbachov, que es tachado de traidor por muchos nostálgicos por permitir la desaparición del Estado totalitario, destacó: “Nadie me relevó del cargo. Yo mismo me fui”.