Es la segunda personalidad belga que elige la muerte asistida, según se informó ayer.
“Sería mucho decir que la muerte me asusta, pero no tengo miedo de lo que vendrá después porque no soy creyente, cuando desaparezca será para siempre, no quedará nada”, había dicho De Douve en su última entrevista, publicada por el diario belga Le Soir el 8 de abril.
El científico estaba postrado por una enfermedad que lo afectaba y decidió esperar la llegada de su hijo, residente en EE.UU., para morir rodeado de su familia. Durante el último mes, escribió a sus amigos y colegas para despedirse.
“Nos dejó con gran serenidad, rechazando tomar calmantes antes de la inyección letal. Se fue diciendo adiós y sonriendo”, contó a Le Soir su hija, Francoise.
De Duve había ganado el Premio Nobel en 1974 junto con su colega belga Albert Claude y el estadounidense George Palade por sus investigaciones sobre el cáncer.