Hacia el mediodía, Llinás hizo público el primer parte médico y confirmó que la cirugía transcurrió “de manera exitosa y sin complicaciones”.
El procedimiento “se realizó para extraer un tumor limitado a la próstata”, precisó luego.
Los hallazgos de la intervención, que tomó más de dos horas, “fueron concordantes con los estudios preoperatorios”, dijo Llinás en su comparecencia ante la prensa junto al resto del equipo médico.
La operación tuvo como líder al urólogo y cirujano Felipe Gómez, respaldado por la directora del hospital, Catalina Vásquez; la jefa de su departamento de enfermería, Medarda Hernández; y el anestesiólogo Édgar Celis.
Gómez, que desde hace diez años tiene a Santos como paciente, fue quien le diagnosticó la enfermedad al gobernante y le recomendó que se sometiera al procedimiento quirúrgico.
Sin embargo, le sugirió que antes lo confrontara con otros especialistas, lo que Santos hizo el pasado 26 de setiembre en Nueva York, adonde había viajado para asistir a la Asamblea General de la ONU.
Un urólogo y dos oncólogos del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York repitieron el estudio y confirmaron el diagnóstico de Gómez, al coincidir en la conveniencia de la cirugía.
“La intervención quirúrgica se realizó de manera usual, exitosa, bajo anestesia regional, como se había planteado, (y) él (Santos) conservó su conciencia durante todo el procedimiento”, explicó también a los periodistas Gómez tras la operación.
El urólogo había insistido desde el lunes, cuando avanzó a la prensa detalles de este procedimiento, que al gobernante solo se le iba a anestesiar la mitad inferior del cuerpo.
Reemplazo presidencial
Santos también adelantó que conservaría su “estado de conciencia antes, durante y después del procedimiento”.
La decisión responde a las normativas colombianas relacionadas con el reemplazo presidencial en casos de ausencias temporales o definitivas del titular.
Según la Constitución, el poder debe quedar entonces en manos del vicepresidente, cargo que ejerce el exsindicalista Angelino Garzón, quien también se recupera de una isquemia cerebral por la que fue intervenido a mediados de junio pasado y que lo mantuvo en coma inducido más de una semana.
Esa inquietud llevó al Senado a decidir el martes, en pleno, que Garzón se someta a un examen médico para establecer si está en capacidad física y mental para un eventual reemplazo de Santos.
