Primera Guerra Mundial, el conflicto que no pudo acabar con las guerras

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La “Gran Guerra”, que se prolongó hasta las “11 horas del día 11 del mes 11 de 1918” y de la que el entonces presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, dijo que sería “la guerra que acabará con todas las guerras”, vuelve a la memoria este año, en que se cumple el primer centenario de su inicio.

PARÍS (AFP). La Primera Guerra Mundial fue ante todo un enmarañado conflicto europeo cuyo desenlace se jugó en el frente occidental –Francia y Bélgica–, donde tuvieron lugar las principales y más mortíferas batallas.

Pero el conflicto también dejó millones de muertos en los otros frentes europeos, como Rusia, los Balcanes o Italia.

Y debido al reparto del mundo entre imperios, se extendió a otros continentes: las colonias inglesas se movilizaron, las tropas inglesas y francesas desalojaron a los alemanes de sus implantaciones en África y, en Asia, Japón se apoderó de posesiones alemanas apenas iniciadas las hostilidades, en agosto de 1914.

La entrada en guerra de Estados Unidos, tardía pero decisiva, precipitó en 1917 la de varios países de América Latina.

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Y Medio Oriente, teatro durante cuatro años de sangrientos enfrentamientos, saldrá del conflicto con un mapa totalmente rediseñado.

El frente occidental será sin embargo el decisivo, desde el primero hasta el último día del conflicto. Allí, sobre una línea de más de 700 km desde el Mar del Norte hasta Suiza, se registró la mayor concentración de tropas y se produjeron las grandes batallas, con un descabellado número de víctimas.

La victoria rápida que nunca llega

En agosto de 1914 los franceses fracasan en su intento de perforar en Lorena el corazón del dispositivo bélico alemán; los soldados alemanes, en cambio, atraviesan sin dificultades Bélgica, hacen retroceder al ejército francés y avanzan hacia París, provocando un éxodo de los habitantes y del Gobierno, que se repliega a Burdeos en septiembre.

En este mes, durante la batalla del Marne, el francés Joseph Joffre logra contener, en un gigantesco choque frontal que dejó medio millón de víctimas, las tropas alemanas al mando de Helmut von Moltke, antes de repelerlas hacia el norte: sin esa batalla la guerra hubiese podido conducir en pocas semanas a una victoria alemana.

El mundo descubría la guerra moderna. El inaudito número de víctimas respecto a conflictos anteriores impedía cualquier compromiso; y la violencia de los bombardeos obligaba a los combatientes a enterrarse en trincheras.

Los estrategas preveían una guerra rápida, que se transformó inesperadamente en una guerra de desgaste, con cargas contra las trincheras enemigas que resultaban en verdaderas “carnicerías”.

Guerra de movimiento en el frente oriental

El frente oriental, menos poblado, no será tan inmóvil: imposible excavar trincheras en espacios tan extensos. La guerra en el frente Este sigue siendo una guerra de movimiento.

Desde 1914 los turcos, aliados de Alemania, cierran los estrechos para aislar a Rusia, que lanza de inmediato una ofensiva de gran envergadura contra Prusia oriental, que concluye en septiembre con dos grandes derrotas, en Tannenberg y los lagos de Masuria.

Comienza entonces para el imperio de los Zares en plena desintegración, pronto depuestos por una revolución, una larga retirada hacia el Este que terminará en el humillante tratado de Brest-Litovsk, firmado en marzo de 1918 por el nuevo gobierno bolchevique con los imperios centrales.

La nueva Rusia pierde territorios occidentales y un 30% de su población.

En el oeste, 1915 se caracteriza por grandes ofensivas francesas sin resultados en Artois y Champagne. Los combatientes experimentan la guerra moderna, en la cual ametralladoras y artillería no dan chance a los asaltos de infantería.

Los alemanes recurren a los gases en Ypres, Bélgica, desencadenando una ola de indignación mundial.

Desastre de los aliados en los Dardanelos

En primavera una expedición naval y terrestre para liberar el estrecho de los Dardanelos resulta en un estrepitoso fracaso frente al Imperio Otomano, con 180.000 soldados aliados y 70.000 turcos muertos.

Muchos jóvenes reclutas de Australia y Nueva Zelanda viven en esos encarnizados combates una experiencia determinante que contribuirá a forjar las identidades nacionales de esos territorios británicos.

Los soldados rusos en cambio consiguen repeler a las tropas otomanas en el Cáucaso y Armenia. Tras la confrontación, cientos de miles de armenios serán masacrados por los turcos (denominados otomanos antes de la creación de la Turquía moderna en 1923), que los acusan de respaldar al enemigo ruso.

Las fuerzas navales británicas y alemanas se enfrentan en el Mar del Norte.

Los británicos habían impuesto un bloqueo naval, pero Alemania replica con un contrabloqueo, llevado a cabo por submarinos que amenazan con bombardear cualquier buque que se aproxime a las costas inglesas.

Esa estrategia terminará por arrastrar en 1917 a la guerra a Estados Unidos, indignado por el torpedeo alemán de barcos que transportan civiles norteamericanos (el caso más sonado fue el hundimiento del “Lusitania” en 1915).

Verdún, el símbolo

1916 es el año de Verdún (noreste de Francia). Los alemanes lanzan allí una ofensiva masiva en febrero, pero los franceses resisten.

Esa batalla, punto culminante de la guerra de trincheras, durará hasta diciembre y quedará para los franceses como el símbolo de la “Gran Guerra” a causa del encarnizamiento sin precedentes de los combates, que dejarán un total de 300.000 muertos y centenares de miles de heridos en ambos bandos.

La batalla más sangrienta –y la más emblemática para los británicos y los alemanes– fue sin embargo la de la Somme (1,2 millones de bajas, incluyendo 400.000 muertos), desencadenada en julio por los ingleses, que se prolongó a diciembre sin conseguir el avance esperado.

En Medio Oriente los británicos, que hasta entonces alternaban éxitos y fracasos, desencadenan una revuelta árabe, prometiendo la independencia de la dominación turca. Es la epopeya de

Lawrence de Arabia.

El vuelco de 1917

1917 marca un vuelco con la entrada en guerra de Estados Unidos contra Alemania. También es el año de las grandes batallas, tan mortíferas como inútiles.

El fracaso en primavera de la ofensiva del general Robert Nivelle en el llamado Chemin des Dames (Camino de las Damas) provoca amotinamientos en las filas francesas y una revisión de la estrategia militar aliada.

En octubre las fuerzas italianas sufren un desastre en Caporetto, dejando 300.000 prisioneros en manos austrohúngaras. Pero los alemanes, exhaustos y sin soldados suficientes ni material bélico, no logran aprovechar la ventaja.

A fines de 1917 la guerra se acelera en el sur: el general británico Edmund Allenby entra en Jerusalén. En noviembre Gran Bretaña, a través de la declaración Balfour, se pronuncia a favor de la implantación en Palestina del hogar nacional judío.

Alemania, ya sin necesidad de atender el frente ruso tras el desmoronamiento del zarismo, se juega el todo por el todo para intentar alcanzar una victoria antes de la llegada de los estadounidenses.

Las tropas germanas logran por fin romper las líneas aliadas en la primavera de 1918 y avanzan peligrosamente hacia París. La capital francesa es bombardeada.

Desmoronamiento de Alemania

Pero las fuerzas alemanas, exhaustas, volverán a ser contenidas a orillas del Marne por los aliados bajo el mando unificado del general francés Ferdinand Foch.

Los alemanes, que estaban a dos pasos de la victoria, se desmoronan en el verano ante las contraofensivas e inician un repliegue general hacia sus fronteras.

En el mismo momento, Austria-Hungría, Bulgaria y los turcos padecen aplastantes derrotas que los obligarán a capitular.

El 11 de noviembre la firma del armisticio por los alemanes sella la victoria de los aliados.

En una Francia exhausta y una Gran Bretaña muy debilitada, la población manifiesta su júbilo en las calles.

Pero de Polonia a Turquía, pasando por Rusia, teatro de una guerra civil, pasarán varios años de conflictos regionales antes de que concluya realmente la “Gran Guerra”.