Así ha comenzado una semana que se preanuncia crucial para el gobierno de Mariano Rajoy, que para muchos analistas está con “el agua al cuello” debido al costo insostenible del financiamiento de la deuda y sobrevive cada vez más necesitado de la ayuda europea, pese a las desmentidas oficiales.
La escalada de la inflación en julio refleja el incremento de los precios para la adquisición de medicamentos y productos farmacéuticos, confirmó el Instituto Nacional de Estadísticas de España.
El aumento de la inflación es aún más significativo confrontado con la recesión que atraviesa la economía española que arrojó un índice negativo de 0,4 por ciento durante el segundo trimestre del año.
Además, los españoles deben afrontar a partir de ahora el copago de los medicamentos, un gasto de bolsillo del que no han quedado exceptuados ni los jubilados.
El Decreto Ley que impone el copago también exige a los farmacéuticos españoles que deben vender los fármacos por su nombre genérico y ofertar aquel de precio más bajo para la seguridad social.
Sin embargo, el nuevo sistema ha provocado el caos en el sector porque ha dejado fuera del catálogo a la mayoría de los medicamentos recetados y del resto se percibe el agotamiento y el desabastecimiento en las farmacias.
