Satélites, la infraestructura invisible que libra de caos la vida moderna

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

El GPS ya no recibe señal, no hay transmisiones, el celular no funciona e incluso la electricidad llega con dificultades a tu casa. No es el fin del mundo, pero se le parece: Es un día sin satélites, esa infraestructura lejana que vela por el orden en la Tierra. Solo en Europa, hay inversiones por valor de 20.000 millones de euros en el sector. Hay alrededor de 1.000 en órbita.

Si los satélites dejasen de funcionar un día, miles de millones de personas perderían el acceso a servicios de radiodifusión o a la información, y dejarían de estar conectadas o incluso quedarían incomunicadas.

Las actividades de socorro se detendrían, muchas fábricas dejarían de funcionar, cientos de millones de conductores usuarios de la tecnología GPS se perderían, no se podrían efectuar muchas operaciones en mercados financieros y la defensa de la mayoría de los países quedaría completamente al descubierto.

“Los satélites no solo ofrecen la transmisión de la televisión o la previsión del tiempo, sino que también proporcionan la precisa referencia temporal que está detrás de tantas otras redes de comunicaciones”, señaló la secretaria general de ESOA, Aarti Holla Maini.

Aludió también a las redes eléctricas de cada país, que sincronizan la hora por satélite, o incluso los mercados financieros o los servidores informáticos y centros de datos.

“Todas estas cosas se desacelerarían o incluso se pararían de golpe, la calidad de los servicios se volvería tan pobre, que la sociedad ya no funcionaría adecuadamente”, aseguró.

En ese mundo sin satélites, además, las redes telefónicas se colapsarían e internet se volvería increíblemente lento, hasta el punto de que en dos o tres días dejaría de funcionar. “Hay muchas aplicaciones invisibles que garantizan los satélites de las que la gente no llega a darse cuenta”, resumió Maini.

Además de desempeñar un papel fundamental en la vida cotidiana, el sector tiene un importante peso en la economía europea: representa inversiones por valor de 20.000 millones de euros y da empleo directa o indirectamente a más de 200.000 personas de alta cualificación.

Los satélites también son vitales para el despliegue de operaciones de emergencia, tanto por su capacidad de tomar imágenes como por ofrecer la única vía de comunicación cuando las redes terrestres han quedado destruidas en un desastre.

Para garantizar que los satélites siguen contribuyendo a mantener el orden en la vida diaria, los operadores europeos instaron el viernes a las autoridades de la Unión Europea (UE) a apostar por la neutralidad tecnológica en la comunidad.