El vencedor asumirá una economía con unos 13 millones de desempleados y una tasa de paro del 12,1% de la población activa.
La mayoría de los candidatos reconoce que el principal desafío económico es el déficit en las cuentas públicas, pero difieren sobre la reforma del régimen de jubilaciones, que el mercado y los economistas consideran urgente para reducir el déficit fiscal.
Según sondeos ambos serán los más votados hoy e irán al balotaje.
Por ello, los brasileños tendrán que optar entre apoyar el modelo liberal propuesto por Bolsonaro, que defiende las privatizaciones y la reducción del gasto público, o el modelo intervencionista de Haddad, quien promete derribar las medidas de ajuste fiscal de los dos últimos años para que el aumento del gasto público pueda “ayudar a girar la economía”.
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Bolsonaro propone la reducción de la deuda pública en un 20% mediante privatizaciones y concesiones al sector privado.
Haddad, por el contrario, defiende la revocación de las medidas de ajuste fiscal adoptadas por el actual presidente, Michel Temer, como la congelación del aumento de los gastos públicos y la reforma laboral.
Igualmente, promete interrumpir las privatizaciones y volver a darle a Petrobras la exclusividad como operador en los ricos yacimientos del presal. También, reducir intereses, crear líneas de crédito baratas para los consumidores, retomar las obras públicas paralizadas e incentivo a la generación de empleo con el fin de que el consumo vuelva a convertirse en el principal motor de la economía de Brasil.
