El bebetráfico y la poca fiabilidad de los datos

La dificultad que muchos connacionales tienen de conocer su origen no se debe a una casualidad del destino, sino a una oscura época de nuestra historia que tienen sus consecuencias hasta hoy. Como herencia de este triste capítulo, queda la poca o nula fiabilidad de la documentación generada en aquel entonces.

A finales de la década del 80 se instaló en nuestro país el “bebetráfico”, que llegó a su punto más alto en la década del '90. De la mano de las adopciones internacionales, la noble figura de la adopción se convirtió prácticamente en un comercio despiadado. Paulatinamente, se volvieron constantes las denuncias de robos de criaturas de maternidades, casas y en las vías públicas.

Esta triste fama transcendió la frontera y en febrero 1996, quedó plasmada en el diario americano Pioneer Press, bajo el título “La ruta del tráfico de criaturas” .

“Las sonrientes parejas de Minnesota llegan regularmente al aeropuerto internacional de Minneápolis, St. Paul, cargando chispeantes criaturas en sus brazos. Es la etapa final del mecanismo de adopción que se inicia en Paraguay, un país pobre, pero rico en un aspecto: el floreciente comercio internacional de bebés”, iniciaba la nota en cuestión.

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Para los más escépticos, el material presentaba datos estadísticos de la evolución de la adopción de paraguayos de la Oficina de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos, que avalaban la escandalosa realidad que nadie quería ver: en 1984 registraron 8 casos; en 1985, 15; 1986, 32; 1987, 90; 1988, 300; en 1989, 254; 1990, 285; 1991, 177; 1992, 244; 1993, 405 y 1994, 497.

Para ese entonces, constantes allanamientos a clínicas “mau” y a guarderías clandestinas, donde en muchas ocasiones los niños eran tenidos en condiciones insalubres, evidenciaban el descalabro existente.

Para tratar de restablecer el control a la excesiva cantidad de adopciones internacionales y poner freno al tráfico de niños, surgió la Ley Nº 1136/97, de adopciones, legislación que se encuentra actualmente en estudio, por las excesivas trabas establecidas. Estas a su vez, sumadas a la poca diligencia observada en varios casos judicializados, han generado otro problema, cuyas consecuencias las pagan cientos de niños institucionalizados o en hogares temporales en espera de una familia.

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