Piden cuidar el bienestar del niño

Un padre que sorteó el trámite legal para adoptar nos contó su experiencia. Explicó que tomó esta decisión porque el sistema se presentaba muy problemático y lo principal, no se tiene en cuenta el bienestar de la criatura.

“Nos casamos, pasaron diez años y varias pérdidas. Un día un amigo nos avisó de que una criatura iba a nacer y que la madre no le quería tener. Aceptamos de inmediato. No sabíamos si era nene o nena, no sabíamos nada”.

La posibilidad de realizar sus sueños de ser padres superó cualquier miedo o incertidumbre. Acompañados del amigo, con el que compartían un grupo religioso, enfilaron sin más demora hacia el interior. “No vimos ni hablamos con la madre. No sabemos quién es. Esperamos en una casa y luego nos trajeron al bebé. Certificado de nacido vivo no teníamos, pero lo conseguimos con otro amigo que conocía a una partera y le dio”, relató.

El temor de que la madre se arrepintiera y de que alguna autoridad le cuestionara el documento, fueron algunos de los fantasmas que acompañaron a la nueva familia en su regreso a la capital. Pero nada de eso pasó. La vida siguió y el chico, hoy adolescente, es parte de una familia unida y amorosa, para la que su origen no hace la menor diferencia, pues la adopción es un tema tratado con normalidad en la familia.

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“Él es nuestro hijo; yo lo quiero como tal y él se da cuenta, siente eso. En la familia todos le aceptan y le quieren, los tíos, los abuelos, es algo normal porque nunca se ocultó su origen. Nosotros le contamos desde chiquitito, nunca fue un tema del que no se pudo hablar. Él tiene curiosidad, quiere saber, pero no es algo que le quite el sueño. Ahora es complicado porque el amigo que nos ayudó falleció ya”, comentó.

Pese a la inexistencia de vínculo de sangre, quiso el destino que ambos se parecieran, lo cual siempre es ponderado por los demás.

“Muchos dicen “cómo te parece”, “La sangre no es agua”; yo me río y les digo “¿verdad?”.

Para ese entonces, ya conocían la experiencia de parejas que llevaban años tratando de sortear los trámites engorrosos para poder adoptar, situación que hizo que la adopción por la vía legal no se presentara como la mejor opción.

“Más que la burocracia y más que nada, lo que nos preocupaba es la cuestión del bienestar del niño; lo que pasa con el chico mientras se termina el proceso es el problema. Nosotros no queríamos que esté en abrigos o a cargo de otras personas y que se encariñe y demás. Eso va en contra del niño”, explicó.

“Es necesario que alguien agilice el proceso y que el niño tenga un hogar lo antes posible. Nosotros conocemos gente que esperó y perdió; gente que esperó años sin resultado y otros con resultado, pero luego de años. No es lo mismo recibir un bebé que recibir a un niño de cuatro o seis años con el bagaje de traumas, rechazo y compañía. Lo importante para mí es que el niño sepa que no es rechazado”, indicó.

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