El supuesto perjuicio de G. 1.224.976.100 se perpetró a través de dos compras sobrefacturadas, según la acusación del Ministerio Público.
El primer daño fue con la compra de panificados por G. 281.309.600, entre el 29 de mayo y el 16 de diciembre de 2009. La segunda compra sobrevaluada fue entre el 21 y 24 de diciembre de 2009. Se habían adquirido fideos, arroz, yerba, entre otros, por G. 943.000.000.
La Sala Penal ya había declarado en una ocasión lo que en doctrina se denominó teoría de los “plazos muertos”, dictado en el caso de corrupción del Banco Nacional de Trabajadores (BNT) para evitar la impunidad de los acusados. En esa ocasión, la Corte descontó el tiempo que transcurrió por haberse presentado las chicanas, y retrotrajo el plazo transcurrido de los 10 años calendario, que ya no fue tal, jurídicamente hablando.
