“Para mí es un honor ser masón”, dice camarista

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“Para mí es un honor ser masón, un masón es un hombre justo y perfecto. Yo trato de ser justo, pero estoy muy lejos de ser perfecto”, respondió en la audiencia pública de ayer el camarista Raúl Gómez Frutos al ser consultado si es masón y si se inhibe de los masones en los expedientes.

“Yo no me inhibo”, expresó el magistrado y señaló que “hay una corriente nueva en Francia que les obliga a los masones a inhibirse en el caso de sus hermanos”.

El postulante al cargo de ministro de Corte dijo: “yo no me considero unido a ellos sino en la parte filosófica, en la filosofía de vida. Todo está dentro de las causales de inhibición y no me siento obligado a hacerlo”.

“Yo no reniego de mis hermanos masones, los miro con cierta simpatía, pero yo no soy juez de los masones y muy a menudo les saco (sentencias) en contra porque uno se va con sus amigos y hermanos hasta el cementerio pero no se entierra con ellos”, refirió.

“Yo estuve 25 años en la orden, yo soy producto de la orden masónica, y la masonería es una escuela de moral, pero cuando eso no era la masonería de ahora, hace ocho años que estoy en sueño”, relató.