“Ellos vienen de día y están hasta tarde, me cuentan que no se van a la escuela. En muchas ocasiones a una de ellas su mamá le pegó por no llevar lo que le pide, G. 120.000 tiene que hacer por día, eso me comentó R.. Ella me estaba explicando que liga con cable trenzado. Ahora tiene 10 años, pero hace mucho que está”, indicó.
Figueredo dijo que R. tiene varios hermanos y todos “trabajan” bajo el control de la madre.
“Desde ahí les ordena subir a los colectivos, hacer malabarismo con las pelotitas, de todo hacen. No pueden descansar ni un ratito, cuando se sientan ya les grita su mamá del otro lado de la calle. La mamá no trabaja, no hace nada, está todo el día ahí sentada tomando tereré y explotando a sus criaturas”, agregó el testigo.
