Abusadores deben ir ante la justicia, dice cardenal

Clarificar los abusos, acoger a las víctimas y que los agresores pasen a la justicia es la postura actual del Vaticano, afirmó ayer el cardenal João Braz de Aviz, prefecto para la Vida Consagrada. El purpurado participa de un encuentro con religiosos y esta noche presidirá la misa en la Catedral en el cuarto aniversario de la visita del papa Francisco al Paraguay.

El cardenal João Braz de Aviz en un momento de la charla que dirigió a 400 religiosos y religiosas de Paraguay en el colegio Teresiano.
El cardenal João Braz de Aviz en un momento de la charla que dirigió a 400 religiosos y religiosas de Paraguay en el colegio Teresiano.Archivo, ABC Color

El enviado del Papa está en nuestro país desde el lunes para dictar charla en el marco de la Semana Nacional de la Conferencia de Religiosos del Paraguay, que tiene lugar en el colegio Teresiano. En una breve entrevista con nuestro medio abordó varios temas relacionados con el momento de la Iglesia.

Al referirse a la situación actual de la Iglesia como estructura, indicó que ella debe volver a ser discípulo de Jesucristo, porque es su principal misión; allí se debe recuperar los valores del Evangelio. “Hay muchas dificultades, cosas del pasado que dejar y cosas que asumir”, resaltó.

Crisis vocacional

PUBLICIDAD

El purpurado también abordó la crisis vocacional y, en ese sentido, apuntó que en algunos continentes decrece como en Europa donde la Iglesia envejeció y no hay vocaciones, en otros aumentan como en Asia y el crecimiento se da en muchos países, así como en África.

Informaciones provenientes de Roma dan cuenta de la posibilidad de ordenar a casados en zonas donde no hay sacerdotes. Sobre el tema el cardenal Braz de Aviz dijo que el Papa lanzó esa idea para la zona de la Amazonia y lugares distantes y es una posibilidad que será estudiada en el sínodo de obispos que se realizará en octubre en Roma. “Francisco lanzó esa idea para verificar y que se estudie, no para toda la Iglesia, que tiene su problema, pero que al mismo tiempo no es el gran problema central”, resaltó.

Problema central

Consultado cuál es entonces el problema central de la Iglesia, sostuvo que es la falta de testimonio; el consagrado debe vivir un testimonio. “Tenemos problemas en la sexualidad, en el diálogo, en el individualismo y debemos cambiar y entrar en una gran relación con valores y de apertura a lo humano”.

Algunos sectores afirman que los problemas sexuales son consecuencias del celibato, pero el cardenal cree que no es así. “El celibato no genera enfermedad. Es una opción libre de una persona ante una llamada del Señor. Uno puede ser célibe o no. Por eso la sexualidad es otro problema de madurez o inmadurez, de interpretación del Evangelio; entonces es un problema humano que requiere de una educación normal porque muchas veces no fuimos concretos, ilustrativos y oyentes de los problemas y eso se debe corregir”, precisó el enviado del Santo Padre.

Abusos y encubrimientos

Al referirse a los abusos que cometen miembros del clero y los encubrimientos de parte de la jerarquía, indicó que el papa Francisco quiere claridad total al respecto. “Si aparece un caso debemos clarificar. Dice también que el momento actual requiere acoger a las víctimas y los agresores que pasen a disposición de la justicia. Hay que ver si son agresores y las comisiones deben aclarar”, indicó.

Braz de Aviz dijo que la directiva es no encubrir, ni la parte económica y por eso se ha aclarado el tema del banco del Vaticano, que tenía dinero sin que se sepa su dueño.

Consultado si el Vaticano sigue siendo un poder influyente a nivel mundial, reconoció que tiene una estructura que debe cambiar y el Papa quiere reestructurar el Vaticano y es un tema complejo.

Preguntamos también por qué el Paraguay no tiene cardenal, se rió y simplemente dijo desconocer las razones y al mismo tiempo resaltó que también puede tener porque el Papa ha nombrado cardenal hasta en islas del Pacífico.

Vive con 130 esquirlas

Braz de Aviz, arzobispo emérito de Brasilia, tiene una particularidad. En su cuerpo se encuentran alojadas más de 100 esquirlas de escopeta. Siendo sacerdote joven, de 36 años (ahora con 72), fue a una parroquia para servir y estaba en medio de un fuego cruzado de ladrones que robaban un banco. Allí recibió 130 esquirlas distribuidas por todo el cuerpo. Le afectaron el pulmón, un ojo; le perforaron en 20 lugares el intestino y “por eso soy un milagro viviente”.

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD