Al pueblo se puede mentir; a Dios, jamás

Este artículo tiene 20 años de antigüedad

El Evangelio y la Biblia, en general, no contienen un programa explícito de acción política, cultural o económica, ni pretenden imponer un determinado modelo de organización social. Lo que sí proponen con absoluta claridad es un conjunto de actitudes, valores y normas de conducta que, al ser llevados a la práctica, inciden en el curso de la historia. El Evangelio lanza un desafío en el corazón del hombre, donde cada uno decide su vida y su relación con Dios, consigo mismo y con los demás.