El Prof. Óscar Boabi Posoraja, maestro de la comunidad ayorea Nueva Esperanza, del distrito de Carmelo Peralta, estuvo en Asunción para la presentación de un documental sobre su etnia y en una visita a nuestra redacción, habló sobre la situación que atraviesa su pueblo en el lejano departamento de Alto Paraguay.
En esta región están asentadas ocho comunidades en los alrededores del lugar llamado Punta. Allí viven un poco más de 1.000 personas, pero en total, con los que viven en Boquerón, serían un poco más de 3.000 los ayoreos.
Los nativos del Alto Paraguay tienen aseguradas 20.000 hectáreas y una parte está en litigio con brasileños que quieren adueñarse de 60 hectáreas. Esta región es territorio tradicional de los ayoreos. Se asentaron en el lugar como propietario de tierra en 1962, cuando el Vicariato del Chaco Paraguayo adquirió el inmueble para los mismos. Boabi Posoraja explicó que los brasileños dicen que el Indert les vendió la propiedad y hoy está en litigio. “Nosotros tenemos derecho a esa porción porque es parte de nuestro territorio”, apuntó.
El educador indicó que la mayor amenaza actual para los mismos es la invasión brasileña, que no respeta a nadie. Compran la tierra y arrasan con todo lo que encuentran para convertirla en campo de pastoreo. “Nosotros queremos que nos respeten porque cuidamos la naturaleza. Preservamos los montes porque de allí nos alimentamos. Nos da el karaguata para tejer bolsos, sin embargo, los brasileños entran y arrasan con todo con sus máquinas”, reiteró.
El progreso
También están preocupados por la posible construcción del puente Murtinho (Brasil)-Carmelo Peralta (Paraguay) y la ruta bioceánica que está trazada para pasar por el territorio indígena. “Ellos ya planifican y ni siquiera consultan. Estos proyectos nos atropellan, quieren hacerlos pasar encima nuestro”, cuestionó.
Boabi Posoraja aclaró que no están contra el progreso ni el desarrollo, pero es de gente civilizada consultar. Haciendo correr un poquito más el trazado hacia el norte no afectará a la comunidad. “Si no cambian el trazado harán desmonte en nuestro territorio y eso no está bien. Es una gran preocupación”, apuntó.
El educador también habló del avance de la cultura contemporánea e indicó que se sienten afectados por la influencia brasileña y un poco por la paraguaya. Los ayoreos están en el medio y como tienen un territorio tratan de mantener sus tradiciones. “En nuestras reuniones recordamos a nuestros antepasados, compartimos nuestras comidas tradicionales, los juegos, escuchamos los relatos de los ancianos y así tratamos de mantenernos aferrados a la cultura”.
Los naturales son por excelencia cazadores. La tortuga, por ejemplo, es el animal más preciado por su carne. Ellos salen de cacería y por los lugares que andan cavan un pozo y allí depositan las tortugas que atrapan. Una vez terminada la jornada cargan en bolsas y llevan a la comunidad. Allí preparan la fogata y encima depositan las ejemplares boca para arriba hasta que se cocinen.
Escasez de alimentos
Según el educador, hasta las tortugas ya escasean en el Chaco por la deforestación. Se debe caminar mucho para conseguir algunas. Para el nativo todos los alimentos son sagrados, nadie debe matar por matar. Se caza solo para la subsistencia, recomiendan los mayores.
Preguntado Boabi Posoraja, si en su zona aún viven indígenas silvícolas, indicó que a 65 kilómetros de Carmelo Peralta hay vestigios de ellos. Los ayoreos que trabajan en las estancias encontraron rastros en los árboles que indican que están en la zona. Aparecen huellas de zapatos ayoreos y el típico hueco triangular que dejan en los árboles cuando sacan miel. Encontraron también lanzas y señales en el suelo, que indican que aún hay silvícolas. Se mueven mucho y merodean lugares donde encuentran mayor cantidad de alimentos, especialmente tortugas. El nativo cree que unos 20 estarían en situación de silvícolas en los alrededores de Carmelo Peralta, mientras que otro grupo menor merodea el Cerro León.
A propósito de Cerro León, Boabi Posoraja fue uno de los nativos que alzó su voz cuando quisieron destruirlo para convertirlo en empedrado.
Al respecto, dijo que el Cerro León es muy importantes para los ayoreos, tienen una gran significación porque es considerado el centro de concentración. “Nosotros estamos divididos en clanes. Yo pertenezco a los gadaigosode, están los totobiegosode y los tiecogosode. En total somos 15 subgrupos y todos nos reunimos o pasamos por el Cerro León. Es un lugar sagrado porque allí tuvieron su origen los ayoreos”, indicó.
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