Capacidad en las finanzas

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La Lic. Teresa de Jesús Servín Abente es desde este año vicerrectora de Administración y Finanzas de la Universidad Católica de Asunción, convirtiéndose en la primera mujer que accede al cargo. Fundamentalmente agradecida a Dios por todos sus logros, dice: “Estoy en una etapa de mi vida en la que todavía puedo dar mucho profesionalmente, por eso acepté este compromiso. Tengo grandes sueños para mi universidad”.

En su oficina céntrica de la UCA, amablemente Teresa inicia la charla contándonos que tiene 2 hijas, Lourdes (38) y Claudia (32), su nieta Luján (12) es su adoración. “Enviudé hace 28 años, con esfuerzo crié a mis hijas que son, como yo, egresadas de esta casa de estudios. Me da gran satisfacción verlas tan bien preparadas y sobre todo con valores cristianos”. Máster en Administración de Empresas, la flamante vicerrectora tiene en su haber 30 años como docente universitaria y lleva paralelamente su consultora empresarial.

–La UCA tiene 55 años, ¿cómo sintió ser la primera mujer en ocupar este cargo?

–Yo no creo en los cuoteos femeninos, ni en nadie sobre nadie, sí en la capacidad y en los sueños de las personas. Tampoco creo en el trabajo de la boca para afuera, sino en el que viene “de las tripas”, el que se hace con pasión. Me sorprendió un poco haber sido elegida, la iglesia es verticalista, muy de hombres, había otros candidatos, no pensé que yo quedaría.

–¿Qué vieron en usted?

–Primero, la capacidad, después la honestidad, transparencia, tenacidad. Para mí siempre hay que ir con la verdad, aunque a veces duela.

–¿Por qué se presentó al cargo?

–Me invitaron a participar. Pensé una semana antes de aceptar. Lo que puse en la balanza fue mi libertad, mi privacidad. De ser una persona relativamente tranquila, iba pasar a ser pública. Me pregunté: ¿Qué vale más mi ego o mi privacidad? Ganó mi ego.

–¿Sus hijas la acompañaron?

–Tuvieron distintas reacciones, una me dijo que iba a ser como perder a su mamá, por el tiempo que me absorbería el trabajo, mientras la otra me felicitó, diciéndome que es la mejor manera de terminar mi carrera académica. Les dije que asumía porque estoy en deuda con mi universidad y la ciudadanía, todavía estoy en una edad de dar muchas cosas.

– Hablaba de la transparencia. Asumió bajo la sombra del caso de corrupción que sufrió esta universidad.

–Quiero hacer la salvedad de que fuimos los primeros en dar la cara. Cuando ocurrió lo de Ciencias Jurídicas, nosotros denunciamos. Hoy en día está finiquitado, fueron denunciados los alumnos y se sacó la nómina. Fue un golpe fuerte, nos pasó por primera vez. Gente inescrupulosa, algunos alumnos y funcionarios que ya fueron expulsados, pero ningún docente estuvo involucrado. Muchos me siguen preguntando qué pasó y lo cuento. No quedamos en deuda con la sociedad.

–¿Cómo ve el panorama administrativo?

–Después de la Universidad Nacional, la UCA es la más grande del país. Tenemos 25.000 alumnos, 9 campus en todo el Paraguay. La universidad es una empresa. La UCA es uno de los mayores aportantes para el fisco y para el país. Entre docentes y funcionarios somos 5.000 personas, es decir, damos fuente de trabajo, y no recibimos subsidio estatal. Para el Estado somos un buen referente y el producto que damos, los estudiantes, son los mejores. Todos sabemos que la UNA y la UCA están antes que otras universidades. Nosotros somos muy estructurados.

–Ser estructurados ayuda a mantenerse en la preferencia...

–Esta no es una academia que da clases 2 o 3 veces por semana, tenemos una escolaridad que el alumno debe cumplir. Si algo no negociamos es la calidad educativa.

–…pero una de las fuertes críticas es que esa calidad no llega a los más pobres.

–La UCA es la única universidad que tiene un Departamento de Bienestar Estudiantil y se encarga de las becas para los más necesitados. Sobre ese tema podemos hablar mucho.

–¿Cómo siente a los jóvenes universitarios?

–Mejor que los que vivimos en la época de Stroessner, cuando no se podía hablar. Hoy son más abiertos, espontáneos. La tecnología también hace un cambio enorme en esta era, imaginate que mi instructora es mi nieta.

–¿De qué manera activa la UCA en este momento sociopolítico?

–Qué difícil de responder. Voy a usar una frase que usa mi rector: como somos una universidad antigua, tenemos algunas debilidades por lo antigua que somos. Tenemos proyectos ambiciosos, aggiornarnos a la tecnología, cambiar la infraestructura, adecuar la malla curricular para el siglo XXI. Pero también como docente les recalco a mis alumnos que, además de reclamar al Estado y empresas, miremos cómo andamos por casa: cumplamos las leyes, paguemos a nuestra empleada lo que tengamos que pagar, al comprar exijamos factura. Somos corresponsables del cambio en nuestro país.

–¿Cuál es su lema en el liderazgo?

–Tengo un equipo de 8 directores, todos profesionales de primera línea. En la labor diaria jamás digo “te equivocaste” sino “qué buena oportunidad para mejorar”.

–¿Qué le gustaría aportar mientras ocupe este lugar?

–Mi trabajo es administrar, mi legado va a ser otro. Tengo un sueño de aquí a 15, 20 años, y es que la UCA esté, no entre las 400 mejores universidades del mundo, sino entre las 200. Además de mejorar las alianzas con universidades de primer nivel.

Dinámica y tenaz

“De la mujer paraguaya comparto lo que dice el papa Francisco, somos valiosas. Pero tenemos que aprender a darnos nuestro lugar. Yo me describo terca, tenaz, cuando me propongo algo lo consigo. No sé lo que es estar deprimida. Me levanto a las 5:30 y voy a nadar. Me produzco una vez al día y vengo a trabajar. Viajo mucho al interior y al exterior. Me encanta leer, acabo de terminar dos libros: ‘El fin del Poder’ y ‘Por qué fracasan los países’. No me gusta competir con nadie, salvo conmigo misma. Donde hay conflictos no estoy, donde se debate para crecer, sí. Soy familiera, sin la contención familiar no hacemos nada. Creo en Dios y le agradezco todo lo que ha obrado en mi vida”.

lperalta@abc.com.py