Del acto litúrgico participaron igualmente el nuncio apostólico Mons. Eliseo Antonio Ariotti y el presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Mons. Claudio Giménez.
Durante su homilía, monseñor Robledo recordó a Yegros Estigarribia como “un padre, un hermano y un gran catequista que con su ejemplo de sufrimiento en su enfermedad supo soportar con paciencia la voluntad de Dios”.
Agregó que hoy queda a los religiosos y laicos seguir el testimonio de vida de Mons. Yegros, quien con su mensaje de “Proclamar el Evangelio”, con su palabra y ejemplo se preocupó por la unidad de las familias, los niños, y siempre luchó por vivir esperanzados en la fe en Dios, añadió.
El nuncio apostólico manifestó que trae el saludo de pésames por parte del papa Francisco a los familiares, a la feligresía y a los sacerdotes y religiosas por tan triste pérdida.
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Dijo que cuando llegó en el 2010 al Paraguay conoció a Mons. Yegros y observó en él un gran pastor, maestro, guía, y ahora con su persistencia y paciencia supo esperar su momento para estar en el Reino de Dios.
Yegros estuvo postrado durante un año y dos meses aquejado del mal de Parkinson. También sufrió un derrame cerebrovascular crónico y en los últimos días se le diagnosticó broncopulmonía.
El prelado había nacido el 11 de julio de 1953 en Itauguá. Completó 50 años de sacerdocio y 27 años de episcopado, más los años dedicados a la oración, que hablan de una profunda vocación de servicio. Fue consagrado obispo el 29 de mayo de 1983 en la catedral de Carapeguá, siendo obispo ordenante Mons. Ismael Rolón Silvero.
