“El funcionario Juan José Echeverría, jornalero del cementerio, también es funcionario de Emergencias Médicas. Este funcionario le paga G. 500.000 a Díaz, para que le deje llegar a la hora que quiere o trae certificados médicos de Emergencias”, refirió.
Luego habló de otra jornalera. “Silvana Dávalos no debe estar en ningún puesto municipal, porque años atrás fue sumariada y despedida de la Municipalidad, por mal desempeño de funciones”, aseveró. Luego contó que en la oficina donde trabajaba le dejaron una soga colgada sobre su escritorio, a modo de presión psicológica.
Por su parte, Gustavo Díaz y otras diez personas que prestan servicios en el Cementerio del Sur salieron al paso de las denuncias hechas por Cuenca y dijeron ser perseguidos por la fiscalizadora, quien sufriría síndrome de persecución, según esgrimió Silvana Dávalos.
Javier Guillén, otro jornalero del cementerio, dijo que fueron ellos quienes pidieron a la Dirección de Recursos Humanos de la Comuna la remoción de Irene Cuenca de ese lugar y que en su reemplazo fueron asignados los fiscalizadores municipales Mario Maldonado y Nelson Benítez.
Con relación a la soga, sorprendido, aseguró que días atrás pintaron la oficina administrativa y que al término del trabajo no tuvieron tiempo de retirar todos los elementos de trabajo, porque se hizo muy tarde, pero que al día siguiente explicaron la situación a la propia denunciante.
