Denuncian a administrador de cementerio

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Irene Cuenca de Cañete, fiscalizadora de Recursos Humanos de la Municipalidad de Asunción, acusó a Gustavo Díaz, administrador del Cementerio del Sur de nuestra capital, por supuestos hechos de corrupción y amenaza de muerte, mientras ella ejercía su función en ese lugar. “Él no es administrador, es un contratista de obras, porque toma todas las obras dentro del cementerio, junto a un grupito de funcionarios, que deberían estar haciendo trabajos municipales. Incluso, falsifica firmas”, apuntó al tiempo de indicar que ella es capaz de identificar el hecho porque es estudiante de Ciencias Forenses y le faltan solo 4 meses para recibirse de perito calígrafo.

“El funcionario Juan José Echeverría, jornalero del cementerio, también es funcionario de Emergencias Médicas. Este funcionario le paga G. 500.000 a Díaz, para que le deje llegar a la hora que quiere o trae certificados médicos de Emergencias”, refirió.

Luego habló de otra jornalera. “Silvana Dávalos no debe estar en ningún puesto municipal, porque años atrás fue sumariada y despedida de la Municipalidad, por mal desempeño de funciones”, aseveró. Luego contó que en la oficina donde trabajaba le dejaron una soga colgada sobre su escritorio, a modo de presión psicológica.

Por su parte, Gustavo Díaz y otras diez personas que prestan servicios en el Cementerio del Sur salieron al paso de las denuncias hechas por Cuenca y dijeron ser perseguidos por la fiscalizadora, quien sufriría síndrome de persecución, según esgrimió Silvana Dávalos.

Javier Guillén, otro jornalero del cementerio, dijo que fueron ellos quienes pidieron a la Dirección de Recursos Humanos de la Comuna la remoción de Irene Cuenca de ese lugar y que en su reemplazo fueron asignados los fiscalizadores municipales Mario Maldonado y Nelson Benítez.

Con relación a la soga, sorprendido, aseguró que días atrás pintaron la oficina administrativa y que al término del trabajo no tuvieron tiempo de retirar todos los elementos de trabajo, porque se hizo muy tarde, pero que al día siguiente explicaron la situación a la propia denunciante.