Descontrol y caos, productos de la inacción municipal

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Si usted decidió invertir sus ahorros en una propiedad espaciosa, con muchos árboles, relativamente alejada de los centros más congestionados de la ciudad, y localizar en ella su vivienda, y una mañana, antes de levantarse, siente ruido de maquinarias y la estrepitosa movilización de obreros, sus padecimientos recién estarán comenzando. Ellos se concretarán solo cuando al lado de su casa, fruto de sus afanes y refugio de su vejez, se eleve un edificio de 18 pisos. El acontecimiento, no obstante, le reserva un consuelo: con una sola construcción, su círculo de vecinos (amigos o enemigos) aumentará de golpe en más de 200 personas, y, quizá , con más de 60 vehículos...