Dios es contrario de los haraganes

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

CAACUPÉ (De nuestra redacción regional). Monseñor Juan Bautista Gavilán expresó que la desocupación es una verdadera calamidad social, sobre todo en relación con las jóvenes generaciones.

Explicó que el trabajo es un derecho natural, asegura los medios de subsistencia y garantiza el proceso educativo de los hijos, por lo que el desempleo, la injusta remuneración del trabajo y el vivir sin querer trabajar son contrarios al designio de Dios.

“Hoy les decimos a todos, el que no quiera trabajar, que no coma”, como decía San Pablo.

En ese sentido, apuntó: “Cuántas personas hay en Paraguay que no quieren trabajar y quieren entrar solo en instituciones públicas, para trabajar solo dos a tres horas por día. Todos sabemos que son un despropósito estos hechos. Eso, sin mencionar a los parlamentarios que trabajan un poquísimo tiempo y cuando quieren, ganando salarios exorbitantes, olvidando la premisa de que el que no trabaja no debe comer”, resaltó.

El prelado señaló que la actividad empresarial es buena y es necesaria cuando respeta la dignidad del trabajador, el cuidado del medio ambiente y se ordena al bien común. La misma se pervierte cuando, buscando solo el lucro, atenta contra los derechos de los trabajadores y la justicia.

Al respecto, manifestó que “yo sé que acá hay personas que están reclamando justicia en el pago de los beneficios” (refiriéndose a extrabajadores de Itaipú, presentes en la misa, con carteles de reclamos).
Agregó que muchos hermanos de nuestra patria, desesperados, en busca de justicia llegan hasta hacerse daños a sí mismos.

En ese sentido, algunos llaman y dicen que la Iglesia no les ayuda y no es así. “La Iglesia siempre pide por la vida y yo personalmente les pido a estos que hicieron huelga de hambre que tengan en cuenta que la vida es un tesoro de Dios. La vida es de todos, sin distinción de condición social o física y debe ser defendida acá y en cualquier otro país. Nadie bajo ningún sentido o por necesidad debe hacerse daño a sí mismo”, apuntó.

En la celebración también estaban presentes víctimas de Curuguaty, que exigían justicia y esclarecimiento de los hechos.
Finalmente, el obispo dijo que muchos piensan que los que trabajan fuera del país reciben chorros de dinero. El dinero es enviado por los migrantes y acá ya nadie quiere trabajar. Muchos, incluso, piensan que eso es lo mejor, y jamás puede ser lo mejor: el exilio por causa del trabajo.