El conejo y el perro

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Un señor le compró un conejo a sus hijos. Los hijos del vecino le pidieron una mascota al padre. El hombre compró un cachorro de pastor alemán. El vecino exclamó:- ¡Pero él se comerá a mi conejo! - De ninguna manera, mi pastor es cachorro. Crecerán juntos, serán amigos. Yo entiendo mucho de animales. No habrá problemas. Y, parece que el dueño del perro tenía razón. Juntos crecieron y amigos se hicieron. Era normal ver al conejo en el patio del perro y al revés. Los niños, felices observaban cómo ambos vivían en armonía.